Seguridad que no rompe la magia
La serenidad florece cuando la seguridad está presente. Coloca la vela sobre superficies resistentes al calor, lejos de cortinas, libros sueltos y corrientes de aire. Nunca la dejes sin supervisión y manténla fuera del alcance de niños y mascotas. Ventila suavemente si notas humo, y apágala con apagavelas para evitar salpicaduras. Limita sesiones a tres o cuatro horas y permite reposo para que la cera se reestabilice. La calma necesita cuidado atento y sencillo.